Salud

El llanto en los pequeños

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Si distraemos a un pequeño que llora no lo estaremos ayudando a conectarse con todas sus emociones más profundas. Le estaremos expresando en cierta medida que sus sentimientos no importan, no existen o no son aceptados. En cambio si logramos reconocer el dolor del pequeño, lo mentalizaremos, observando al niño a sus ojos y diciéndole que sabemos a la perfección cómo se siente. Abrazarlo y brindarle mucho amor, le ayudará a desarrollar toda su capacidad de pensamiento en sus experiencias emocionales.

El pequeño poco a poco se irá convirtiendo en un individuo más valiente, amoroso y potente. Llorar no es una tragedia para el pequeño si conoce que cuando llora habrá alguien que comprenderá como se siente y que lo consuele. Será la mejor experiencia, ya que finalmente internaliza a una figura que lo conforta. Llevará internamente a una mamá que acoge todas sus emociones.

Es lógico que cualquier bebé va a llorar y va a desear estar siempre junto a su mamá. Si le cantamos, lo abrazamos y le hablamos mucho, él sabrá que va a ser consolado, llorará cada vez menos y gradualmente irá aprendiendo a está bien estar solo.

Siempre tendrá la experiencia de una mamá que lo comprende y lo conforta. En cambio si el pequeño llora un largo rato y no lo consuelan, parará de llorar porque se rinde. No resulta una buena señal. Medir el tiempo para ir a consolar a un pequeño, no hace que se sienta más seguro, lo pondrá siempre a la defensiva.