Embarazo

El gran día

Supporting Hands

Después de nueve meses de alteraciones hormonales, mal genio y cansancio físico (esto es lo menos que te puede pasar), llega el soñado y esperado día del parto.

Dependiendo de la persona y su capacidad de controlar los nervios acaba siendo el mejor día de tu vida, aunque lo hayas pasado fatal.
Te despiertas en mitad de la noche sintiéndote muy rara, como si tu cuerpo no lo controlaras, nunca antes te habías sentido tan extraña. El caso es que no tienes un dolor insoportable y dudas durante varias horas de si estarás de parto o no.
Por si las dudas es mejor ir al hospital, te hacen una exploración y et voilà ¡¡has dilatado 2cm!! Todavía queda un parto largo por delante pero no puedes evitar el empezar a pensar en cómo será el parto, cuándo te ponen la epidural y esas cosas que antes no habías pensado.
Sea como sea, nunca sabrás cómo se te olvida todo el sufrimiento del embarazo, los nervios y los dolores en el parto justo en el mismo instante en que ponen a tu peque en tus brazos; es increíble cómo un ser tan pequeño e indefenso tiene esa gran capacidad, de hacer que se te olvide todo.

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