Salud

El bronco espasmo en los pequeños

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 Algo que sin dudas nos ocasiona bastantes angustias es tener a nuestro pequeño hijo con alguna crisis respiratoria. Parece que las interrogantes se agrupan en consonancia con sus dificultades para lograr algo que la mayoría de las veces resulta tan simple: respirar.

Las obstrucciones bronquiales son el punto final en común donde se entrecruzan los síntomas y los mecanismos que ocasionan el asma. El continuo aumento de la resistencia al paso del aire es una de las clásicas características de esta enfermedad, originada por la contracción de los músculos bronquiales y acumulación de sustancias mucosas en la luz bronquial.

Los síntomas principales en el asma son la tos, disnea y las sibilancias. Las disneas son inspiratorias, generalmente nocturnas y muchas veces suelen despertar al pequeño. Se comienza con una sensación de pesadez torácica y luego con cierta intolerancia a los esfuerzos. Se acompaña de tos con poca expectoración, y con excesiva dificultad por parte del pequeño para lograr expectorar una diminuta cantidad de viscosidad.

Para su correcto tratamiento los objetivos deben estar dirigidos a controlar todos los síntomas de manera que permitan llevar una vida normal, mantener las capacidades ventilatorias los más cercanas posibles, prevenir agudizaciones de la enfermedad y emplear la menor cantidad posible de medicamentos. Todos los pequeños asmáticos pueden lograr una calidad de vida de gran nivel que le permita desarrollar toda su actividad diaria y deportiva de manera totalmente normal, como cualquier otro pequeño no asmático.