Educación

El acercamiento amistoso a la disciplina

En cuestiones de disciplina y cómo lograr que nuestros peques no entren en berrinches o simplemente hagan lo que deben hacer en el momento que se lo solicitamos, la cuestión no es fácil para ningún padre. Todos estamos en el mismo camino de aprendizaje y muchas veces nuestros hijos lo saben; por eso es que reconocen nuestros puntos débiles y los utilizan cuando más le conviene.

Seamos realistas: si les ofreciéramos un regalo cada vez que les pedimos que hagan algo nuestro cometido sería mucho más sencillo; por el contrario parecería que la regla de oro es que para lograr su obediencia y buen comportamiento nos lleva inevitablemente a convertirnos en una especie de sargentos que repiten hasta el hartazgo el pedido de cooperación. Obviamente ni tú ni yo queremos convertirnos en madres regañonas.

Parece que un enfoque razonable, sobre todo porque esa es la forma que normalmente utilizamos los adultos para comunicarnos, es hacer pedidos indirectos, tales como: “¿puedes recoger tus juguetes?”. Los niños, en cambio, necesitan que les hablemos de forma directa y literal, lo que equivale a decir que si les pedimos de esa manera comprenderán que todo se trata de una cuestión de si él puede o no hacerlo. Para tu peque lo que estás haciendo es ofrecerle la oportunidad de decir simplemente “no”.

¿El resultado? Uno se molesta y se enoja y el pequeño resulta confundido. Por lo tanto, si lo que deseas son mejores resultados, nuestro consejo es que a partir de ahora hables con calma y de manera directa con tu hijo cada vez que necesites que haga algo.

Fuente e imagen: parents