Educación

Educar con los cuentos

Depositphotos_33461501_m

Contar historias de magos, aventureros y castillos encantados siempre ha sido beneficioso para los pequeños de la casa. Es una magnífica manera de educar a los peques en los valores universales y prepararles de forma divertida para afrontar las dificultades que se les irán presentando a lo largo de su vida.

Los cuentos como metáfora

Uno de los objetivos de los cuentos es ayudar a los pequeños a dormir. Les ayuda a relajarse y así es más fácil acostarles cada día. Aunque no es el único beneficio de los cuentos. También sirven para entender el significado de las normas que les rodean y aprender que hay que respetar a los demás, el valor de compartir y la importancia de ayudar a todo el mundo. La principal ventaja es que permite a los padres explicar cosas de forma indirecta. Y a los pequeños les permite expresar miedos como el de la oscuridad, y todo tipo de dudas con libertad y cómodamente.

Vivir los cuentos

Para dar mayor vitalidad y realismo a las historias, nada mejor que contar con un buen arsenal de muñecos y figuras. Jugar con ellos mientras oyen la historia ayudará a los pequeños visualizar a los protagonistas del argumento. Tendrán en sus manos a príncipes, princesas, caballeros y animales de todo tipo. Ahora que los amigurumis están tan de moda, es una buena oportunidad para encontrar ideas. Nada mejor que juguetes hechos a mano para integrar los cuentos en sus vidas.

El reto de los cuentos

Los cuentos ayudan a los peques a afrontar con coraje el futuro y los retos que les depara. Suelen estar divididos en etapas, cada una con diferentes pruebas que contienen mensajes para los niños. Ellos se lo pasan bien a la vez que van descifrando la ficción. De forma natural interpretan las parábolas que se esconden tras cada uno de los personajes. Y cuando los pequeños encuentran paralelismos con situaciones que han experimentado en primera persona, tienen más herramientas para hallar soluciones.