Educación

Controlar las ansias de los pequeños

Angry boy indoor

A veces los peques lo quieren todo, y lo quieren ya. No pueden esperar, y pierden de vista lo que hicieron ayer, lo que harán después. Sólo importa el instante presente y su satisfacción inmediata. Y si no lo consiguen puede derivar en una rabieta. 

Quererlo todo ya

La percepción del tiempo en los pequeños es muy diferente a la nuestra. Viven en la inmediateza, y si les decimos que no un momento, lo sienten como si fuera un “jamás”. Los peques aún no saben distinguir entre necesidades y deseos. Ha visto el muñeco del Bob Esponja en el supermercado y lo quiere para él, porque así se sentirá mejor.

También se trata de su manera de llamar la atención de los adultos. Quizás no estamos disponibles para él en esos momentos y con sus demandas continuas el pequeño nos está exigiendo que pasemos más tiempo con él. Pedir cosas a veces quiere decir pedir cariño y amor.

Aprender a vivir con la frustración

Aplazar o renunciar a sus deseos ayuda a los pequeños a tomar contacto con la frustración. Para crecer de forma sana y razonable, un niño tiene que conocer una cierta dosis de frustración. Saber aceptarla le permitirá socializar con los otros teniendo en cuenta las necesidades de sus compañeros y amigos. Así los pequeños empiezan a familiarizarse des de pequeños con las reglas sociales. Y en su vida personal y profesional, a aceptar decepciones y fracasos.

El papel de los padres consiste en ayudar a los pequeños a vivir de forma natural esa frustración. Ceder a todos sus deseos, para que haya paz y el peque no tenga ninguna rabieta, es hacerle un flaco favor al pequeño. Si no escucha jamás la palabra “no”, no sabrá aplazar por sí mismo sus peticiones ni aceptar el disgusto y las situaciones que no son de su agrado. Cuando crezca el pequeño, no soportará que nadie le lleve la contraria. Egocéntrico, tiránico, le costará mucho hacerse querer por el resto de personas que le rodeen.