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Consejos para una buena lactancia

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 Veamos algunas recomendaciones para las mamás que amamantan a su pequeño y la mejor forma de prepararse para la lactancia.

Generalmente, durante la etapa del embarazo las glándulas mamarias se agrandan, los tejidos subcutáneos se estiran, las fibras de colágeno se dañan y aparecen las primeras estrías. Para prevenirlas, habrá que aplicarse cremas con altos contenidos de Vitamina A y Alantoína. Para lograr una lactancia sin dolor será necesario que el médico tratante controle los pezones durante todo el embarazo y recomiende algunos ejercicios para formarlos y favorecerlos.

Con relación a la lactancia hay que ubicar al pequeño panza con panza. Hay que estimular sus labios hasta lograr que abra bien la boquita, como si quisiera decir la letra “A”. La cabeza y el cuerpo del pequeño deben estar alineados, su cara mirando al pecho de la mamá y su mentón debe estar apoyado. El cuerpito del bebé tiene que estar en contacto con el de la madre y para el caso de los recién nacidos, hay que darles apoyo a las nalgas. La mamá debe estar cómodamente sentada, utilizar almohadones para sostener la espalda y brazos.

Para el almacenamiento de la leche materna se deben utilizar envases de vidrio o plásticos duros, limpios y herméticamente cerrados. No olvidarse de rotular los envases colocando la fecha de extracción. Las temperaturas de conservación son a 15 grados hasta un día completo, entre 19 y 23 grados hasta diez horas y a 25 grados la podemos conservar entre cuatro y ocho horas. Refrigerada en la heladera se podrá guardar entre cinco y ocho días y en el freezer seis meses.

Para descongelarla habrá que hacerlo dentro de la heladera y se puede conservar durante un día. Habrá que calentar la porción que se va a ingerir bajo el agua corriente, tibia y desechar siempre el sobrante. No es recomendable utilizar el microondas y no volver a congelar una vez descongelada.