Celebraciones

Cómo organizar un cumple sin gastar demasiado

Birthday, vector

En los últimos años los cumpleaños de los niños se habían convertido en auténticas fiestas, a veces demasiado numerosas y donde se tenía que invertir gran cantidad de tiempo, esfuerzo y dinero.

La celebración de un cumpleaños infantil no debe ser una competición entre las madres para ver quién lo organiza más a lo grande. Los niños simplemente quieren estar con sus amigos y pasarlo bien. Por eso debemos hacer una lista con los peques que son realmente sus amigos y los familiares más cercanos, seguro que todos lo pasamos mucho mejor.

Es aconsejable poner una mesa con un mantel divertido de papel con los vasos y los platos a juego, algo que encontraremos en cualquier supermercado. También podemos adornar la casa con globos, un clásico que siempre alegra la fiesta.

En cuanto a la comida, no tiene sentido poner cinco sándwiches por niño, gran cantidad de galletas, dulces y además la tarta, ya que seguro que sobra un montón de cosas. Es mejor hacer bocadillitos rellenos de alimentos que sepamos que les van a gustar, como paté, jamón york y queso, algo que nunca falla. Para beber es mejor poner agua y zumos.

Los niños, sobre todo si son muy pequeños, acudirán con alguno de sus padres, por eso podemos preparar para los adultos una empanada, un hojaldre o sándwiches más elaborados y servir cerveza u otra bebida. En todo caso no conviene invitar a demasiados padres, ya que si no parecerá un cumpleaños de adultos.

Si tenemos una casa que lo permite debemos preparar una zona para que los peques después de merendar puedan jugar tranquilamente. También podemos sacar juegos de mesa o de magia, incluso disfraces, cosas para pintar o alguna pelota para que estén entretenidos. Además podemos comprar una piñata, un detalle que les encanta y que también venden en algunos supermercados a buen precio.

Y muy importante, podemos ahorrar bastante si preparamos nosotros la tarta, que debe ser lo más simple posible, mejor sólo de chocolate y bizcocho, ya que a los niños no suelen gustarle los dulces con nata, crema, frutos secos u otros ingredientes.