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Cómo ayudar a un niño inquieto a recuperar la calma

¿Qué hacer cuando nuestro peque muestra una evidente alteración en su comportamiento, con síntomas de excesiva ansiedad y falta de concentración? Con esas descripciones podemos decir que estamos ante un niño inquieto, cuya conducta puede deberse a diferentes motivos; pero que ciertamente, de no detectarse la causa, puede llevar a  toda la familia al caos y el descontrol.

Es normal que como padres, incluso los docentes, nos preocupemos ante un niño con estas características; lo cierto es que debemos comenzar a indagar o incluso hacer un ejercicio de memoria para ver a partir de qué momento esto comenzó a suceder. Es bastante típico que estos cambios de conducta se deban a la llegada de un nuevo hermanito, cambios en la rutina familiar, mudanzas o separación de los padres.

No es bueno para nadie, mucho menos para nuestro peque, que la situación se prolongue por mucho tiempo; será un fastidio tanto en casa como en el colegio ya que no permite que nadie pueda estar tranquilo ni concentrado demandando ser siempre el centro de atención, sea en el entorno que sea, familiar o escolar.

La única forma de ayudarlos ante semejante situación es marcarle nuevamente los límites y organizarnos en el hogar, esto se logra fijando horarios, ya sea para la comida como para jugar o para dormir. Enseñarles a respetar las reglas es el punto de inicio de un camino de regreso a la calma. Todo esto, claro está, demandará de nosotros más tiempo extra dedicado a nuestro peque, conversaciones, caminatas y hasta momentos de juegos juntos, serán los indicados para hacerle comprender las cosas que deben ser cambiadas.