Salud

Cómo actuar frente a las pesadillas y los terrores nocturnos

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A partir de los dos años algunos niños empiezan a tener pesadillas y terrores nocturnos. Las pesadillas pueden producirse por situaciones de estrés, ansiedad, cambios en el entorno, escenas violentas en la televisión, o falta de horas de sueño.

Terror nocturno

Si el niño está sufriendo un terror nocturno no reaccionará ante nuestra presencia, a pesar de que incluso abra los ojos, ya que en esos momentos no es consciente de la realidad.

Si el niño tiene terror nocturno y grita y se mueve no debemos despertarlo, aunque sí es importante quedarnos cerca para asegurarnos de que no se hace daño. Tras unos minutos se le habrá pasado y continuará durmiendo tranquilamente. Además, no se acordará de nada al día siguiente y es mejor que nosotros no se lo recordemos.

Pesadillas

En el caso de que sufra una pesadilla podemos quedarnos con el niño para que se calme, explicándole con calma que se trata de algo irreal y que no sucede nada. Es importante que nos sentemos en una silla al lado de su cama hasta que vuelva a dormirse, de este modo estaremos cerca del niño pero podremos alejarnos poco a poco sin que resulte muy evidente.

No debemos darle mucha importancia a la pesadilla, ya que el niño puede aprender a utilizarla como un mecanismo para atraer la atención. En el caso de que el niño tenga la misma pesadilla varias veces probablemente se tratará de ansiedad, por lo que es recomendable animarle a que hable de su sueño y lo represente despierto, pero esta vez con un final feliz. También podemos poner un piloto de luz en la habitación o darle un peluche para que se sienta seguro.

Y la buena noticia es que las pesadillas y los terrores nocturnos desaparecen a medida que crecen.