Educación

Cómo actuar ante las rabietas de los peques

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Muchos padres dicen que las rabietas de sus hijos les dejan completamente fuera de juego, algo que es del todo cierto debido a que hay niños que son realmente agotadores por sus reacciones.

Un problema difícil de manejar pero por el que todos los adultos debemos pasar, ya que las rabietas son una etapa normal en el desarrollo de todos los peques.

Además, cuando los niños cumplen dos años empiezan a oponerse a lo que les dicen sus padres y a decir que no a todo lo que les rodea. No obstante, tampoco puedes olvidar que son prácticamente bebés, por lo que no tienen la misma capacidad que nosotros para expresarse y explicar lo que les pasa por su cabecita. Por eso, recurren a los gritos y pataleos, algo que puede resultar muy frustrante para los padres.

Por este motivo, es importante que sepas cómo afrontar esta situación con la mejor disposición posible y que no te dejes arrastrar por su actitud. Para ello, recuerda tener en cuenta estos consejos.

Todo es relativo

Para empezar, es necesario relativizarlo todo a la hora de tomar medidas ante las rabietas de nuestros peques, ya que es una etapa transitoria en la vida de tu hijo necesaria para su crecimiento, no una reacción consciente en él. Así, lo primero que debes pensar es si, realmente, lo que está pidiéndote tu hijo es tan importante como para empezar una “guerra”. Seguro que, en la mayoría de los casos, no será así.

Sin problemas

Otra buena opción es que intentes prevenir al máximo los problemas. Por ejemplo, si sabes que el niño te va a pedir una chuchería, ¿es necesario que paséis por delante de la tienda? ¡Plantéatelo y reduce los problemas al máximo!

Tú mandas

En el caso de que las exigencias de tu hijo sean sobre algo importante, es fundamental que no des tu brazo a torcer. Mantén tu negativa desde la tranquilidad y demuéstrale siempre que tú llevas el control de la situación sin darle opciones.

La vida no es de color rosa

Asimismo, también debes enseñarle a tu pequeño lo que significa estar enfadado y la necesidad de aceptar que las cosas no van a ser siempre como él quiere. Pero no olvides hacerlo cuando esté tranquilo y nunca durante las rabietas, ya que solo conseguirás ponerlo más nervioso y empeorar la situación.