Salud

¿Chucherías? Sólo ocasionalmente

Lollipop Kids

Los niños no pueden resistirse antes las golosinas y chucherías, tanto dulces como saladas, pero deben tomarlas sólo de forma ocasional puesto que no son saludables.

En general las chucherías y golosinas contienen demasiadas calorías que, junto a los hábitos cada vez más sedentarios de los niños, lo único que consiguen es que aumente la obesidad infantil.  De hecho las golosinas tienen un valor nutritivo casi nulo porque se componen principalmente de azúcares simples de rápida asimilación, aditivos y colorantes artificiales para hacerlos más atractivos, aunque también pueden producir alergias y urticarias. Estos productos, cuando son salados, suelen estar elaborados con sustancias nada recomendables, como un exceso de grasas saturadas, procedentes por ejemplo del coco o animales, que suben el colesterol.

El abuso de chucherías además puede producir trastornos digestivos y un aumento de las caries. En el mercado también tenemos las chucherías “sin azúcar“, pero a veces pueden provocar dolores abdominales y diarreas porque si se toman en grandes cantidades ejercen una acción laxante.

En otros casos son peligrosas porque pueden producir atragantamiento, sofoco y asfixia, por ello los menores de cuatro años no deben comer por ejemplo frutos secos. Las golosinas de gran tamaño pueden ser un riesgo para los peques, y es que por su textura gomosa se mastican con dificultad, lo que puede producir atragantamientos y asfixia.

Por tanto, los niños deben tomar estos productos sólo ocasionalmente y en poca cantidad, mejor olvidarse de esas bolsas repletas de golosinas de todo tipo de colores y formas. Es fundamental que los caramelos y golosinas estén perfectamente envasados, ya que si es a granel puede que no cuenten con las medidas de higiene necesarias.

Y es importante que tras consumir chucherías, incluso en pequeñas cantidades, el niño se lave los dientes para eliminar los restos de azúcares de la boca, puesto que la aparición de las caries no depende de la cantidad de azúcar, sino de la frecuencia con que se toma.