Salud

¿Niños inquietos o niños hiperactivos?

little girl covering her eyes

¿Cómo saber cuando un niño es muy enérgico pero dentro de los parámetros normales y cuándo esto ya ha sido superado para convertirse en un trastorno de hiperactividad?

Este trastorno de conducta infantil fue planteado por primera vez por Still quien consideraba a los niños con dicho trastorno como peques sumamente problemáticos, inquietos, nerviosos y con un alto nivel de destrucción.

Los rasgos más visibles de un niño que padece de hiperactividad es una actividad motora fuera de lo común, falta de concentración y continuidad en las cosas que emprenden, y sobre todo, que estas conductas se ven acentuadas con la presencia de otras personas, más aún si se trata de desconocidos.

Estas actitudes les dificultan seriamente el aprendizaje a pesar de tratarse de niños con un coeficiente intelectual normal. Además son niños tercos, con muy poca tolerancia, no soportan sentirse frustrados y mucho menos una negativa a sus requerimientos.

No es difícil imaginar con todo esto que se trata de peques propensos a crear ambientes de tensión en todo sitio donde se encuentren, ya sea el hogar o el colegio.

Hay determinadas actitudes que hacen que podamos diferenciar entre un peque inquieto y uno con trastornos de hiperactividad, por eso hoy veremos algunas pautas que pueden servirte de indicador que estás ante un niño con problemas de conducta.

Indicadores según la edad del peque:

- 0 a 2 años: problemas agudos de sueño: ritmo alterado y sobresaltos al despertar, resistencia a los hábitos cotidianos y a los cuidados tradicionales, irritabilidad.

- 2 a 3 años: dificultades para desarrollar el lenguaje, exceso de actividad motora, propensión a los accidentes por falta de conciencia respecto de los peligros.

- 4 a 5 años: incapacidad para adaptarse socialmente, dificultades para respetar normas, desobediencia.

- 6 años en adelante: déficit de atención, brotes de impulsividad, actitudes antisociales, problemas escolares.

Con estos indicadores podrás advertir prematuramente si tu peque sufre de trastornos de hiperactividad.

Factores que se consideran causas de este mal que afecta a un 3% de peques menores de 7 años.

Entre las causas citadas por el Dr. Tredgold, uno de los primeros en enfocarse en este tema, en el año 1914, podemos encontrar:

– disfunción cerebral mínima
– encefalitis letárgica
– afecciones en el área del comportamiento

A estas causas les siguen los síntomas presentados por estos niños afectados del trastorno de hiperactividad:

– imposibilidad de resistirse a la distracción
– imposibilidad de estar atentos en tareas prolongadas
– imposibilidad de atención selectiva
– actividad motora excesiva
– imposibilidad para finalizar tareas
– imposibilidad de mantenerse en quietud
– carácter destructivo
– imposibilidad de reprimir conductas inapropiadas
– imposibilidad de espera ante cosas que le producen placer

Un niño con problemas o con alguna enfermedad siempre tiene consecuencias en todo el núcleo familiar, a pesar del amor y la contención que sin dudas están justamente allí, la familia siente el sacudón que genera un peque con dificultades. Cuanto más si estas son de origen que afectan directamente la convivencia como es el caso del trastorno hiperactivo.

Los niños con hiperactividad son, incluso para sus propias familias, un verdadero dolor de cabeza, ya que se caracterizan por ser inmaduros, maleducados y generar continuos conflictos debido a su mal comportamiento.

Todo padre amoroso sufre estos trastornos al grado de culparse por los sentimientos que le genera su propio hijo al comportarse de manera irritante; lo más común es que los padres se sientan frustrados en sus intentos de educación y disciplina para con su hijo.

Lo que nunca debemos hacer cuando tenemos un peque con trastornos de conducta es reñirle de manera exagerada ya que esto se convierte en un verdadero realimento para su trastorno y los resultados serán totalmente adversos.

Hasta aquí vimos los comportamientos, las posibles causas que pueden ocasionarlo e incluso la influencia que esto tiene dentro de la familia del niño que padece trastornos de hiperactividad. Pues bien, hoy veremos qué tipo de tratamiento hay que aplicar a los niños con esta problemática.

Inicialmente hay que dejar en claro que no hablamos desde el conocimiento médico y que mucho menos podemos referirnos como si de un caso puntual se tratara, por lo que lo más sabio es aclarar que todo tratamiento depende del caso en particular que estemos tratando.

Lo que sí sabemos es que cuando un profesional recomienda un tratamiento en base a fármacos lo hace con estimulantes que ayudan al niño a concentrarse y a sedantes cuando encuentra en el paciente algún rasgo sicótico.

A esto se le suma el tratamiento psicoterapéutico, el que se destina a favorecer la interacción familiar y escolar, ayudando al niño a integrarse de manera más saludable modificando su conducta.

Todo esto debe estar siempre supervisado y manejado por los especialistas en cada disciplina médica.